Cirugía oral y maxilofacial

Cirugía oral y maxilofacial

El Dr. Simón Pardiñas realizó su formación en Cirugía Oral y Maxilofacial en la New York University y es Diplomado Universitario en Implantología Oral y Maxilofacial por la Universidad de Toulouse.

La formación y experiencia de los profesionales así como la más novedosa tecnología de la Clínica nos permiten ofrecer a nuestros pacientes los últimos avances en tratamientos de cirugía oral.


La falta de hueso adecuado en el conjunto o en parte de los maxilares implica, en muchas ocasiones, importantes dificultades para poder rehabilitar una boca con unos mínimos criterios funcionales y estéticos.

La existencia de los propios dientes en los maxilares dentro de sus alveolos contribuyen de una manera definitiva a la conservación del hueso que rodea a sus raíces, siempre que no exista una enfermedad periodontal crónica (E.P.C.) del adulto activa (periodontitis), en cuyo caso el efecto es el contrario, se pierde hueso por la propia permanencia de los dientes, con su periodonto enfermo.

En el caso de la existencia de esta enfermedad hay que tratarla para evitar que continúe esa pérdida progresiva de hueso.

Si no existe E.P.C., pero hay piezas destruídas por caries que ya afectan a la pulpa, es importante su mantenimiento en la boca realizando la endodoncia o los tratamientos oportunos en cada caso. Si fuese necesario su extracción, la zona donde estaba insertada la raíz siempre va a sufrir una pérdida de hueso. Por ello es importante prevenir esta posible pérdida ósea pensando en un futuro reemplazo de esa pieza bien sea con implantes o con prótesis.

Otros casos como puede ser la presencia de quistes o tumores también puede provocar una pérdida ósea que ha de ser regenerada tras su eliminación.

Para ello disponemos de materiales autólogos (obtenidos del propio individuo como el PRGF), de procedencia animal o artificial. Todos ellos pueden ser utilizados por separado o en combinación segun la necesidad del caso. El profesional es el que decidirá el tipo de injerto es el indicado para cada caso.


El Plasma Rico en Factores de Crecimiento (PRGF) es un factor más que nos ayuda sobre todo a prevenir la pérdida de hueso por ejemplo después de una extracción o de la intervención de un quiste maxilar donde de otra manera quedarían "agujeros". Con el PRGF rellenamos estas cavidades contribuyendo a que ahí se regenere el hueso y los tejidos blandos adecuadamento pudiendo "a posteriori" colocar los implantes dentales con una base ósea correcta.

El PRGF se obtiene de la sangre del propio paciente. Con una pequeña cantidad se puede obtener de una manera muy sencilla un concentrado plaquetario rico en factores de crecimiento, que no son más que proteínas que se encuentran en el plasma de cada individuo y en el interior de las plaquetas, capaces de estimular el crecimiento de tejidos.

De esta manera podemos preparar áreas futuras de asentamiento de implantes dentales.

Con esta técnica podemos también contribuir en regenerar hueso ya perdido, por ejemplo en maxilares estrechos. Cuando los implantes dentales por su grosor exponen espiras, éstas podemos cubrirlas con el PRGF ayudados o no con otros materiales para ganar espesor de hueso a ese nivel. También podemos ganar altura de hueso rellenando los senos paranasales con este material mezclado con sustitutos óseos (sinus lift), pudiendo así colocar implantes dentales en zonas posteriores del maxilar superior, territorio en muchas ocasiones difícil por la poca altura de hueso casi siempre combinada con una pobre calidad del mismo.

Puede obtener más información sobre esta técnica en la página de BTI Biotechnology Intitute.

Los injertos nos ayudan a recuperar tejidos perdidos debido a diferentes causas, ya sea por extracciones dentales, por quistes o por necesidad de aumentar la cantidad de hueso para poder realizar un tratamiento rehabilitador satisfactorio.

En el caso de los implantes dentales, para su colocación es necesario disponer de una determinada cantidad de hueso, tanto en altura y anchura como en calidad. La utilización de los distintos tipos de injertos nos ayudan solventar esta falta de tejidos.

Entre los distintos tipos de injertos existen:

  • Autólogos: obtenidos del propio individuo. Se puede extraer hueso de diferentes zonas del maxilar o de otras partes del cuerpo como puede ser la cadera o la tibia. La zona de obtención del injerto estará determinada por la cantidad de hueso necesaria y la calidad del hueso.
  • De procedencia animal (xenoinjertos): Estos materiales proceden principalmente de origen bovino o porcino. Estos materiales son estrictamente preparados, esterilizados y pasados por los más estrictos controles para poder ser usados en humanos. Todos ellos están aprobados por los organismos competentes para su uso.
  • De procedencia humana (alogénicos): Son los procedentes de otro individuo genéticamente diferente. Al igual que los xenoinjertos, están estrictamente procesados para eliminar cualquier tipo de antígeno incompatible presente.
  • Artificiales (aloplásticos): Estos materiales incluyen la Hidroxiapatita, Sulfato de Calcio, cerámicas etc.

El profesional será el encargado de seleccionar el tipo de injerto necesario para cada caso.

Las muelas del juicio pueden suponer un problema para los pacientes, en especial para aquellos que están en la edad en la que están erupcionando, generalmente entre los 17 y 24 años.

La muelas del juicio puede erupcionar de forma nomal sin dar ningún tipo de sintomatología. Pero en muchos casos éstas erupcionan en una malposición, generalmente debido a una falta de espacio.

En estos casos en los que las muelas del juicio erupcionan en una malposición se pueden producir problemas como puede ser la Perioconaritis, que es una inflamación y/o infección de la encía que recubre la muela, lo que puede producir dolor, mal aliento, mal sabor de boca y en casos más avanzados fiebre. Estos episodios pueden remitir con antibióticos pero esta infección puede volver a ocurrir convirtiéndose en crónico, siendo el tratamiento de elección la extracción de las muelas del juicio.

En otros casos la malposición de las muelas del juicio puede dañar las piezas vecinas, produciéndoles caries, desplazamientos llegando incluso a poder perder ambas piezas.

Es recomendable diagnosticar tempranamente un posible problema en las muelas del juicio, ya que su extracción resulta más sencilla y con menos complicaciones postoperatorias a edades tempranas en las que las muelas del juicio no están totalmente formadas.


Nuestra clínica es el primer centro en Galicia que cuenta con un dispositivo innovador que ayuda a los profesionales dentales a detectar posibles lesiones cancerígenas en la boca, lengua, labios y garganta.

Debido a que los signos y síntomas de cáncer oral a menudo no pueden ser detectados a simple vista, este dipositivo nos permite hacer precisamente eso, identificar los cambios en la boca que pueden ser un signo de algo más grave.

Este análisis con la tecnología Identafi es totalmente indoloro y se realiza en escasos minutos para comprobar si existe cualquier problema que pueda afectar a la salud oral.  

Según la Sociedad Española de Oncología Médica, más de 4.000 españoles son diagnosticados cada año con cáncer oral, una enfermedad que, por desgracia, causa más de 1.000 muertes anuales, lo que se traduce es 3 muertes diarias. 

Sin embargo, estas devastadoras cifras se podrían modificar para bien ya que el principal problema del cáncer oral es que se diagnostica, en su gran mayoría, en etapas muy avanzadas ya que al inicio de la enfermedad no presenta síntomas detectables a simple vista, ni genera molestias ni dolencias.

Además, el hecho de no fumar o no beber en exceso no exime a una persona a parecer cáncer oral. Desafortunadamente, a día de hoy se han desatado todas las alarmas entre los sectores más jóvenes ya que cada vez más público con edades inferiores a 40 años presenta cáncer oral debido al desarrollo del conocido virus Papiloma Humano que se contrae a través del contacto íntimo. Por ello, todos los doctores y dentistas recomiendan realizar chequeos orales una vez al año para evitar el desarrollo de enfermedades cancerígenas.