Limitaciones de la prótesis completa

  • Al carecer de una sujeción estable se experimenta cierta movilidad al comer, sobre todo en el caso de la inferior, fácilmente desplazada por la lengua incluso al hablar, debido a que no se consigue el efecto de ventosa como el que sí proporciona el paladar en el caso de la superior. Así, cuando se muerde de un lado, estas prótesis tienden a levantarse del otro, por lo que el paciente deberá aprender a masticar con los dos lados a la vez.
  • Derivada de esta inestabilidad, surge una limitación estética importante: los dientes antero-superiores no siempre pueden cubrir el 1/3 superior de los antero-inferiores, como normalmente ocurre en la dentición natural, sino que los bordes, en estas situaciones, tienen que estar a la misma altura que la cara triturante del resto de los dientes; por ello, cuando hay dientes naturales antero-inferiores remanentes, los dientes de la prótesis superior suelen ser más cortos que los dientes originales y, al quedar ocultos bajo el labio, dan apariencia de una mayor edad que con los dientes naturales.
  • Con el tiempo, el hueso sobre el que se apoyan las prótesis cambia de forma, por lo que éstas se aflojarán produciendo molestias o ulceraciones que requieren la adaptación por el dentista, y/o la sustitución, al cabo de un tiempo variable, por otras nuevas.